miércoles, 25 de junio de 2014

Etapa 3 (23/6) Algerri-Pueyo de Farfañás

Distancia: 97 km. Desnivel acumulado: 888 m. Etapa 3 en WikilocEtapa 3 en Cicloide

Tras las celebraciones de la noche anterior, iniciamos nuestro tercer día del Camino. Desgraciadamente, en Algerri no hay ningún bar abierto y Jordi no puede tomar su tan necesario café. 

Jordi y Fede en el Albergue de Algerri

Jordi y Jose  en el Albergue de Algerri

Iglesia de Santa María de Algerri (XVIII)
Jordi consigue sobrevivir y llegamos a Alfarrás, donde en el primer bar que vemos, regentado por unos chinos, pensábamos que eso sólo ocurría en Barcelona, nos tomamos nuestro desayuno. Salimos de Alfarrás y abandonamos nuestra querida Cataluña entrando en Aragón, tierra originaria de la familia de Jordi e Isa, su mujer, también de algunos de nuestros seguidores de la APPP, y de nacimiento de Fede. A todos ellos van dedicadas estás fotos.

Tras Alfarrás entramos en Aragón



Nuestro camino discurre sin novedad por Tamarite de Litera, pueblo que recorremos por su parte antigua y que nos despide con un rampón que nos deja sin aire. 

Ex-Colegiata de Santa María la Mayor (XII-XIII)


El recorrido hasta Monzón se hace largo y monótono, acompañados por el canal de Cataluña y Aragón y con alguna rampa que  nos obliga a recuperarnos después del sobre-esfuerzo. Cada vez se notan más los kilómetros acumulados. Llegamos a Monzón con su imponente castillo, donde nos compramos unas viandas y nos damos un pequeño homenaje


Monzón con su Castillo  de origen árabe (X) al fondo
                               
Almuerzo en Monzón, a la sombra, con las viandas, el pan y la fruta recién comprados


Tras el almuerzo y un amago de conversación con un peregrino que habíamos adelantado antes del pueblo, reiniciamos la marcha.

Plaza Mayor de Monzón con el Ayuntamiento (XVI-XVII) al fondo

El calor es insoportable, lo que nos obliga a parar en cualquier sombra y refrescarnos en todas las fuentes, y así estamos en Selgua, "destrozaicos".

Fede y Jordi, en la única zona fresca de Selgua, recuperando....

En Ilche volvemos a parar y refrescarnos, han sido 7 km. llanos pero insufribles por el calor. 

Fede y Jose intentando recuperarse en Ilche

La cigüeña en la iglesia de Ilche parace que lleva mejor que nosotros el tema del calor
Llegamos a la ermita de Santa Águeda tras un duro ascenso, paramos para la foto de rigor, pero sobre todo, para REFRESCARNOS en la fuente.

Ermita de Santa Águeda (XII)


Son las tres de la tarde y aún no hemos comido, estamos llegando a Berbegal y nos tragamos un tramo no ciclable, empujing es lo que nos hacía falta con este calor !!

Aproximación a Berbegal, lo peor esta por llegar


El empujing no es lo peor. Lo peor, es subir las duras rampas por encima del 15% durante casi un km. Lo hacemos en tres tramos pero sin empujing, con unos cuantos lugareños observándonos sorprendidos.

Berbegal, hasta ahí arriba hay que subir

Iglesia de Santa María la Blanca (XII/XIII), Berbegal



Por lo menos, el ascenso tiene una buena recompensa: una comida casera con arroz a la cubana y chuleta de cerdo o ventresca según los gustos, y mucha agua.

Salimos de Berbegal con el cielo encapotado, amenazando tormenta. Nos dirigimos a La Cuadrada por una pista que se va difuminando en los campos de trigo recién segado, y que se convierte en roderas haciendo muy difícil el avance. Mientras, empezamos a ver los rayos de la tormenta que se van acercando. Tras La Cuadrada, nos acercamos a Pertusa por la vía de servicio del canal, con un viento en contra que imposibilita el avance. Al llegar a Pertusa llueve claramente y estrenamos nuestros impermeables, los tres iguales, y nuestras luces, ya que nos espera un tramo de dura carretera.

Pertusa con su torre (XVI)

Lloviendo y por un tramo final de ascenso pedregoso llegamos a Antillón, donde empieza a clarear.

Jose en la puerta sur de la muralla  (XII) de Antillón

Desde aquí, nos dirigimos al final de la etapa, mojados, con menos calor y por un paisaje más agradable, aunque el cansancio y los más e 90 km. hacen que a José le parezca larguísimo. Por fin aparece Pueyo de Fañanás, donde tras la ducha, cenamos en el local social, añorando en esta verbena de San Juan, un poco las cocas, los petardos y a nuestras familias en Barcelona.
Día duro y toca dormir