martes, 8 de julio de 2014

Etapa 15. (5/7) Palas de Rey-Santiago de Compotela

Distancia:71 km. Desnivel acumulado: 1.233 m. Etapa 15 en WikilocEtapa 15 en Cicloide

Último día y un reto: hacer casi 70 km antes de las dos de la tarde para poder recoger la furgoneta. Si no es posible, tendremos que aplicar el plan B, pero por fin llegaremos a Santiago


Centro de Turismo Rural Buen Camino, Palas de Rey


Tras un buen desayuno, salimos del albergue Buen Camino, un acierto y totalmente recomendable. Al inicio orvalla a ratos. Pasamos numerosas aldeas con los hórreos típicos, seguimos pedaleando hacia nuestro objetivo entre robledales

Hórreo en O Cotón, cerca de Palas de Rey

El Camino antes de Leboreirio

En Leboreiro encontramos los canastos, unos hórreos peculiares de esta zona

Canasto en Leboreiro


A la salida de Puente en Leboreiro, en Desicabo, aprovechamos un momento sin peregrinos para hacer una foto en el puente

Puente (XV) en Desicabo, cerca de Leboreiri, sobre el río Seco
                                   
Continuamos nuestro recorrido y pasamos por el puente de Furelos, parece el mismo puente pero no, son dos diferentes.

Puente de San Xoán de Furelos (XII, XVIII), sobre le río Furelos

Tras Furelos, llegamos a Melide, por un tramo empedrado, supongo que bueno para los caminantes, pero penoso para nosotros. Pasamos por la pulpería Ezequiel, que a estas horas, poco más de las 10.30, está abriendo. Salimos por la preciosa iglesia de Santa María de Melide

Iglesia de Santa María de Melide (XII)
A partir de aquí la jornada se complica, empieza a llover y no va a parar hasta, prácticamente, nuestra entrada en Santiago. Los caminos se embarran y se forma un pastizal que no sólo esta formado por barro, algo tienen que ver las vacas...

No se aprecia del todo bien en las fotos, pero nuestro aspecto empieza a ser lamentable



Llegamos a Salceda con lluvia intensa y nos faltan más de 25 km. para llegar a Santiago.  Son las 12.30 h.  y es imposible llegar antes de las 14 h. a la estación de Santiago para poder recoger la furgoneta con la que volveremos a Sant Joan. Ponemos en marcha el plan B, paramos en el Mesón A Esquipa, donde pedimos el teléfono del taxi del pueblo y nos resguardamos de la lluvia. Decidimos volver allí tras recoger los papeles de la furgoneta y comer. Les pedimos un lugar donde dejar las bicicletas guardadas para poder ir los tres a Santiago y no quedarse uno solo, y amablemente, nos dejan guardarlas en el patio de la casa.

Llega el taxí con una amable taxista que nos llevará y traerá de Santiago. No nos hace gracia entrar en Santiago en taxi. Afortunadamente, la estación está en las afueras y ni vemos el centro de la ciudad, por lo que no tenemos, o no queremos tener, la sensación de estar en Santiago. Realizamos los trámites, y nos dan una furgoneta más grande de la que pedimos, que podemos recoger al día siguiente del parking de la estación.

Volvemos a Salceda y en el Mesón A Esquipa, nos metemos Jordi y yo un churrasco de ternera y cerdo con chorizos criollos, buenísimo, y Fede, una merluza a la gallega que no desmerece, en nada, al churrasco. El trato en el Mesón ha sido excelente y la comida también. Gracias

A las 15.30 reiniciamos la marcha con lluvia. En el cruce de uno de los arroyos encontramos un grupo de peregrinos belgas que acaba de cruzarlo. Van 15-20 enfermos de lo que parece parálisis cerebral, en sillas especiales de tres ruedas, empujadas por otros 30 o 40 peregrinos más. No entendemos como han cruzado el arroyo, pero nos parece increíble, y más cuando vemos lo que les cuesta subir la pendiente que viene tras el arroyo

A nosotros nos parecía que lo que estábamos haciendo era increible, pero comparado con ellos, aunque no sabemos desde donde vienen, nos parece insignificante.


Finalmente, cesa la lluvia pero no los problemas, la piñonera de la bici de Jose se bloquea y no se pueden poner los piñones grandes. No nos queda más remedio que colocarla en el penúltimo piñón, y jugar solo con los platos. La consecuencia es que no puede colocar el último piñón en las subidas, y llaneando y bajando hace molinillo enseguida. Vemos cual es el problema, pero optamos por la solución más fácil y rápida, aunque nos retrase algo y exija algún que otro sobre esfuerzo.

Por arte de magia vuelve a aparecer Pedro, el victoriano, con el que realizaremos los últimos kilómetros hasta Santiago

Por fin llegamos al Monte do Gozo, donde encontramos el monumento que se construyó para la visita del Papa, pero no el original de los Peregrinos. Estamos cansados, son las 18.30 h. y tenemos ganas de llegar a Santiago, por lo que desistimos en la búsqueda

                                                 






Finalmente, llegamos a Santiago con  Pedro. POR FIN, tarea cumplida, sólo nos falta llegar a la Plaza del Obradoiro



Callejeamos por Santiago con un poco de desorden por los desvíos a los que someten a los ciclistas y, POR FIN  LA PLAZA DEL OBRADOIRO. Emoción, abrazos, cada uno con nuestros sentimientos, una sensación rara, 15 días pedaleando y empujando la bici, pero por fin hemos conseguido nuestra meta










Uo llevaba unas matrículas con los nombres de mi sobrino, de mis hijos, de Mayte, mimujer, y el mío, enganchadas en la bici. Me han acompañado todo el Camino, y también han llegado conmigo al final. A ellos les dedico mi primer Camino







Es tarde, estamos hechos una porquería, de barro y no se que más, hasta las orejas, tenemos que sellar la Credencial, comprar recuerdos, entrar en la Catedral, confirmar la reserva del hotel, que no nos contesta al teléfono...

Decidimos que lo primero que vamos a hacer es recoger la Compostela. Nos dirigimos a recogerla y esperamos una media hora nuestro turno. A Fede y a Jose se la dan tras unas breves preguntas, en cambio, a Jordi le someten a un interrogatorio intenso. Él que era el que tenía un motivo religioso más claro, pero también, el que en la cola temía que le hicieran más preguntas. ¿Le habrán detectado ese miedo?

Tras obtener nuestras Compostelas y comprar unos recuerdos para nuestras familias, decidimos ir al Hotel a confirmar las reservas y adecentarnos.

El Hotel la Salle está en la parte alta de Santiago, por lo que nos toca una nueva subida con lluvia

Tras el baño reparador salimos a cenar y a intentar entrar en la Catedral, pero ya está cerrada. Continua lloviendo, por lo que nuestro intento de ir de tapas queda reducido a un único lugar, el Bar Charra, donde tapeamos, todo riquísimo. Son momentos en los que recordamos las anécdotas del Camino, revisamos las fotos y afortunadamente, como ha sido todo el Camino las risas no cesan






Unos chupitos y unos merecidos Gintonics ponen fin a nuestra cena y a nuestro particular CAMINO.

Es el momento de desvelar un pequeño secreto, al final de la sexta etapa, Fede sufrió una caída, como suele ocurrir en estos casos en una pista sin más peligro que las piedras sueltas de rigor, con la mala fortuna de que se dañó la muñeca derecha, que ya tenía algo tocada de lesiones anteriores. Terminó la etapa como pudo, y pasó la noche a base de calmantes. Al día siguiente, tomó la decisión de intentar llegar a Santiago por carretera. El dolor le impedía cambiar los piñones y mucho menos ir por caminos y pistas. Jordi y Jose seguirían la ruta marcada e iríamos coincidiendo en  los pueblos. Jordi y yo dudábamos de si lo podría conseguir, estábamos muy lejos de Santiago, pero las palabras de Fede fueron: "Si he llegado hasta aquí tengo que llegar a Santiago como sea". En nosotros iba a encontrar, evidentemente, todo nuestro apoyo, pero el se iba a "comer" un montón de km. solo y por carretera. Desde ese día el Camino cambió para todos, pero especialmente para Fede.

Con antiinflamatorios, un vendaje por las noches y su fuerza de voluntad y tesón, Fede ha llegado a Santiago. Jordi y yo cuando estábamos agotados, hartos de pedalear, decíamos, "Joder y Fede que va solo?" por eso, queremos manifestar nuestra admiración por nuestro amigo y dedicarle uno de nuestras frases de guerra del Camino VAMOS FEDE

Sant Joan-Santiago en Cicloide