jueves, 23 de junio de 2016

Etapa 12. Las Herrerías - Samos (22-6)

Etapa 12.  Las Herrerías - Samos. Distancia 46. 22 km. Desnivel: 1.225 m

Hemos desayunado estupendamente en el Paraíso del Bierzo, el trato de todos estupendo. Totalmente recomendable. Comida, cena, desayuno y una habitación doble y otra individual, 200 €. En el desayuno hemos coincidido con un grupo de cuatro catalanes, evidentemente los hemos reconocido por el idioma, eran de Barcelona y hacían el tramo León - Sarria.  El año pasado hicieron el de Sarria - Santiago. Ya veis, diferentes formas de hacer el Camino.

Salimos tras despedirnos de ellos, para iniciar el ascenso a O Cebreiro. Tras las primeras rampas duras, llegamos al desvío del Camino recomendado para caminantes. Desde el inicio pensaba coger esta opción y es la que elijo. Quim y Jordi optan por la carretera, la recomendada para bicicletas.



No me arrepiento,  nada más empezar observo este animalejo en el  camino, parece un hurón.


Al inicio el camino es ciclable, pero pronto cambia, y difícilmente se puede ciclar, incluso sin alforjas. Pero sigue valiendo la pena, para mi, uno de los tramos más bonitos del Camino.



Debo parar varias veces para recuperarme, incluso me adelantan los peregrinos a pie, pero me da igual porque estoy disfrutando como un enano. Llego a La Faba bastante hecho polvo, por lo que me tomo la parada con tranquilidad. Me refresco en la fuente, bebo una coca cola en el bar que hay... La mayoría de los peregrinos llegan en un estado parecido, lo que, todo hay que decirlo, me consuela un poco.


Reanudo la marcha y el paisaje sigue igual, pero casi todo es ciclable,  aunque con varias rampas duras que obligan a descansar después de subirlas. Intento hacerlas sin peregrinos, para no molestarlos, ya que todos intentan apartarse cuando ven lo que cuesta subir en bici y no quiero agobiarlos.


Cuando estoy llegando a Laguna de Castilla,  veo que también llegan Jordi y Quim.


Me comentan que han subido bien, con varias paradas para recuperar fuerzas, y Jordi dice que han pasado menos calor que nosotros el año pasado.




Mientras estamos allí llega nuestro amigo con el remolque y la niña, que viene dormidita. Quim le ayuda a bajarla, la niña sigue durmiendo.  Nos comenta que desde muy pequeña sale con él.

Arrancamos nuevamente, yo por el camino y, Quim y Jordi por la carretera. El camino ya no va por bosques, y es casi todo ciclable, solo en una de las dos duras rampas que hay hago empujing. Enseguida llego a O Cebreiro, se me ha hecho mucho más corto que por carretera. En este tramo encuentro el mojón que indica la entrada en mi querida Galicia.





Mientras espero a Jordi y a Quim, sello la Credencial. En eso llegan ellos y tras unas fotos entramos en un bar para recuperarnos con una buena empanada y Quim y yo acompañada con sidra.













Seguimos con el ascenso hacia el Alto de San Roque, yo lo hago por Camino y ellos por carretera, es corto y llegamos a la vez.




Nuevo ascenso al Alto de Poio. Yo hago el primer tramo hasta Hospital por camino y allí me junto con Jordi y Quim que vienen por carretera, así me ahorro el duro tramo que une el Camino a la carretera en el Alto,  difícil incluso sin empujar la bici, y que ya conozco de años anteriores.



La subida no deja de ser dura, pero llegamos a la cima y nos refrigeramos. Salimos hacia Triacastela, ellos por carretera y yo por camino. En poco tiempo llegan y tienen que esperarme. El descenso por camino es precioso y tiene algunos tramos relativamente difíciles. Un poco antes de Triacastela está el famoso castaño centenario.


Gracias al wikiloc ven cuando llego y nos juntamos para comer. Lo hacemos en el restaurante O Xacobeo. Menú del  día, la paella normalita, pero las carnes del segundo buenísimas.

Salimos después de comer con un sol de justicia y, la primera subida nada más salir, nos parece el Everest. Tras la bajada entramos en las corredoiras, pasando por San Cristovo do Real, preciosas, pero auténticas rompepiernas.









Antes de Renches encontramos una dura rampa que nos obliga a descansar tras subirla. Después bajamos a Lastres.






Tras una nueva subida después de San Martiño do Real avistamos el Monasterio de Samos.


Un rápido descenso nos conduce a Samos y nos dirigimos al Hostal A Veiga.


Al llegar el aspecto del bar y del entorno nos hace temer que tengamos que buscar otro. Nada más lejos de la realidad, habitaciones muy correctas, antiguas, pero todo muy limpio y ordenado, y el trato del personal exquisito. Guardamos las bicis en el garaje, y justo en ese momento, se desata una tormenta de la que nos hemos librado por los pelos.


Nos duchamos, nos lavan la ropa, descansamos, y como para de llover, decidimos ir al pueblo, ya que el hotel está a la salida, en la carretera de Sarria. Vuelve a llover y en el hostal nos dejan unos paraguas. Damos una vuelta por el pueblo y decidimos volver a nuestro hostal, bajo un importante aguacero nuevamente.



Cenamos nos espera un menú riquísimo: caldo gallego, sabe exactamente igual que el que hace mi madre, alucinante,  y espaguetis caseros; segundos de carne muy buenos también, y postres exquisitos.

Después de esta cena, a dormir,  esperando que mañana no llueva.






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