Hemos descansado bien, y tras el desayuno podemos realizar unas fotos cuando se levanta la niebla
Nuestro alojamiento en O Cebreiro, buenas instalaciones, con el trato un poco distante |
Buscamos el letrero de O Cebreiro, el día anterior llegamos agotados y ni lo vimos
Iniciamos el Ascenso al alto de San Roque, obviamos el camino y lo hacemos por carretera, al ir ascendiendo vamos entrando en la niebla
Pensamos que ya hemos acabado los ascensos duros de la jornada, pero no, nos queda el Alto de Poio, que realizamos por el Camino de Peregrinos.
Últimos ajustes antes de el duro ascenso al Alto de Poio |
El último tramo por camino tiene una pendiente bestial y encima la pista es difícil técnicamente, por lo que debemos hacer otro tramos de 200 m. de empujing bastante duro. Al llegar, una pareja de ciclistas nos comentan que como se nos había ocurrido, que ya ponía que no era ciclable, les contestamos que siempre intentamos ir por el Camino. Hacemos las fotos y nos tomamos un respiro.
Iniciamos el descenso a Triacastela, en medio de la niebla, por paisajes preciosos, Jordi que no había estado nunca en Galicia, está sorprendido por la niebla en estas fechas
Descenso a Triacastela |
Llegamos a Triacastela y sellamos la credencial, a ratos orvalla y sigue haciendo fresco, por lo que no nos quitamos los impermeables.
Iglesia de Santiago (XVIII), Triacastela |
Elegimos las variante que va por Samos, es un poco más larga, pero es la que teníamos planificada. El recorrido es el típico rompepiernas de Galicia, pero por paisajes increibles. Aunque estamos en pleno verano, parece otoño
Llegamos a Samos, descansamos brevemente y sellamos la Credencial. Queremos intentar llegar a Melide, aunque lo vemos difícil
Monasterio de Samos (XVII-XVIII) |
El recorrido sigue hasta Sarria, donde nos pegamos el atracón de subir por la la Calle Mayor. En estos momentos del Camino nos parece una subida durísima, las fuerzas están muy justas. En la plaza de la Constitución decidimos comer. Cuando estamos acabando, llega Pedro nuestro compañero victoriano, que no quiere comer, pero se toma una cerveza con nosotros y decide acompañarnos hasta Portomarín. Salimos de Sarria pasando por el Convento de la Magdalena
Convento de la Magdalena (XIII, XVI, XVIII) |
Seguimos el recorrido por los bosques de Galicia hasta que llegamos al hito que marca que solo nos quedan 100 km. a Santiago
Finalmente, llegamos a Portomarín, y subimos al pueblo, no por estas escaleras, si no por otra subida que con las fuerzas que tenemos, se nos hace un poco penosa
Portomarín, escalinata de acceso a pie para los peregrinos |
Llegamos al centro del pueblo donde nos encontramos la Iglesia de San Nicolás (XII-XII). Este pueblo se reconstruyó al contruirse el Embalse de Belesar, y esta iglesia, junto con un par de fachadas de dos palacios, se desmontaron completamente y se volvieron a reconstruir. En las piedras se observan la numeración con las que las marcaron para reconstruirlas
Iglesia de San Nicolás (XII-XIII) |
Nos acompaña Pedro, y nos recuperamos tomando unas Coca colas en uno de los bares de la Plaza. Reiniciamos nuestras marcha, a la salida de Portomarín, con terreno quebrado y tramos de fuertes ascensos, que solo se compensan por la belleza del entorno, hasta llegar a Palas de Rey, donde decidimos parar a las 8 de la tarde.
La ciudad esté en fiestas y decidimos alojarnos a las afueras del pueblo, en el Centro de Turismo Rural Buen Camino. Un acierto, tranquilidad, excelentes instalaciones y buena cena.
No hemos cumplido nuestro objetivo de llegar a Melide, y será difícil que mañana podamos llegar a Santiago antes de las dos de la tarde, para poder recoger la furgoneta con la que volveremos a Sant Joan Despi
MAÑANA LLEGAREMOS A SANTIAGO, POR FIN
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