He dormido dentro del saco y no he pasado frío. Recordando viejos tiempos
Me he levantado a las 7.30 h. En el móvil ponía que estábamos a 5 grados, pero no parecía que hiciera tanto frío. He estado haciendo tertulia con lo otros dos peregrinos, hasta que han partido. Después he recogido y he arrancado con esta vista.
He parado a desayunar en Arija, y poco después he encontrado a mis dos compañeros. Nos hemos despedido y deseado Buen Camino.
He seguido hasta Arroyo, donde el Camino se separa del embalse.
Al iniciar la subida he parado a quitarme la térmica, la chaqueta y las perneras. La subida es llevadera pero tiene un largo tramo al 16-20% que he hecho empujando.
Al final de la subida, las vistas valían la pena.
Arriba vuelve a aparecer el barro pero consigo pasar sin mojarme. Al llegar a la cima también llega un grupo de vacas al trote, traídas por dos vaqueros a caballo.
El recorrido sigue por el cordal sin estar marcado y lo sigo por el trac, por en medio de los caballos.
Al final desciendo por una pista que acaba en un cortafuegos, con zonas de barro y charcos que bordeo bajándome de la bici.
El final es una zona embarrada, el camino se desvía a la izquierda en el trac, pero no se ve nada. Hay un prado a 1.5 m por encima del Camino, pero no veo por donde subir. Bajo de la bici y veo lo que parecen; unos escalones de piedra invadidos por la vegetación y el barro. Subo e intuyo lo que puede ser el Camino. Bajo y remolco la bici con bastante dificultad. Consigo llegar a la pista, bastante pedregosa pero que me lleva a Cervatos con su bonita Iglesia, pero sin bares.
Como las galletas que llevo y lo que quedaba de una barrita de ayer. Bebo, aunque el agua ya está caliente, y reanudo el camino en subida, hasta llegar a un bonito robledal con rampas duras y terreno de piedras y ramas imposible de ciclar. Voy a tardar más de una hora en hacer poco más de un km.
Llegó a Olea por carretera. Me salto un trozo de Camino que va paralelo a la carretera, haciendo subidas y bajadas. Es menos de un km y tengo ganas de parar a comer. Llegó al bar y está cerrado. Le pregunto a dos paisanos que se están tomando unas latas y me dicen que está cerrado. Que he tenido mala suerte. Es más de la una y no llegaré a Aguilar hasta las 4 como mínimo. Interpreto que lo de la mala suerte es porque es lunes y está cerrado. Luego veré que no es este el motivo. En Olea no hay cobertura. Lo achaco a qué estoy en medio del monte. No puedo reservar hotel ni llamar a Juancho y Cristina para vernos al llegar.
Lo intento en varias ocasiones hasta antes de llegar sin conseguirlo.
Salgo de Olea por su iglesia.
Ahora el recorrido es por buenas pistas y la mayoría en descenso.
Paso por el Palacio de las Henestrosas, del siglo XVIII
Continuo acercándome a Aguilar. Tengo ganas de comer algo ya que solo he tomado geles y barritas. Antes paso por Grijera donde bebo agua fresca en la fuente y paso por estas formaciones.
Finalmente llego a Aguilar poco después de las cuatro de la tarde. Todos los bares cerrados y recogidos. Pienso que es raro aunque sea lunes. Cuando encuentro un mesón abierto, a oscuras, le pido algo para beber y comer. Veo que sigo sin cobertura y allí es donde me cuentan el apagón.
Me doy cuenta que entonces Mayte no sabe si he llegado o no. Pero no puedo contactar. Voy al hotel me dan una habitación y tras la ducha compro unos melocotones que están buenísimos y me acerco a casa de Juancho y Cristina mientras me los como. A mitad de camino me encuentro con Cristina. Sorpresón. Al final paso la tarde con ellos y a las 8.30 vuelve la luz y podemos cenar juntos en uno de los pocos bares que han abierto. Unas hamburguesas y unos pinchos muy buenos.
Más tarde consigo contactar con Mayte y Álvaro y nos ponemos al día.
Parece que mañana podré seguir




















Que guay estar desconectado, introspección 100% del camino
ResponderEliminarPues si. Como los anteriores me sale como anónimo. Pero gracias
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